La fortaleza de la diferencia

Palabras del Catálogo de exposición realizada en la
Sala Mateo Torriente de la UNEAC, 15/enero/2002

Una disección de la obra escultórica de Arcadio Tomás Capote nos llevaría irremediablemente a distinguirle por la violencia que desata en cada uno de los temas, aquella ira contenida que brota en la pasmosa calma de los volúmenes y la ironía de los títulos, donde subyace la voluntad del cambio, el deseo de mofarse de las hormas y de ser personal o único, radical como los hacedores de estos tiempos; empero, diferente a los que se inclinan por un arte de sutilezas. En el suyo no abundan los anagramas, los juegos intertextuales (en todo caso su intertextualidad es sólo virtual), porque la fuerza está en el golpe, en la irreverencia del dedo que se sacude en las arenas, el reloj cuyas manecillas están fijas por siempre, el objeto que ve quebrada su imperfección a causa de un vulgar cabello, en el cerebro que yace en una jaula sin otro vuelo que no sea el de la inercia, la venganza compartida de aquellos clavos atravesados en el destino del martillo… Es la eterna poética de la subversión.

Arcadio aprendió que el arte no es sólo una acumulación de significados, que más allá de la apariencia está el verdadero sentido de la creación y escoge para comunicarse este lenguaje transparente, copado a veces por el gracejo popular (¿Acaso en algo influyó su tránsito por la Escuela de Artes Plásticas de Trinidad?), una voluntad manifiesta de hacer que el intelecto se explaye en la más desvergonzada carcajada.

La permanencia en la década de los ochenta dentro del movimiento de artesanos le permitió con el tiempo adquirir agudezas en el trabajo de los metales y las maderas, descubriendo las posibilidades expresivas de las texturas, sus potencialidades para articularse como un objeto Otro; y más tarde, los estudios académicos le proporcionaron una visión intelectiva del proceso creador, cierta habilidad para transferir las inquietudes desde una grafía elaborada y poliédrica. A ello debe sumarse su inserción en el Grupo Mutantes, abocado a los proyectos monumentales de ambientación, frecuentemente hechos con estructuras ferrocementosas. Todos estos afluentes conducen al camino de su estilo, a los rasgos que le distinguen como un artista especulativo, premiado por el riesgo y alguna vocación arquitectónica.

A partir de mañana es, de hecho, un compendio de sus más recientes creaciones en pequeño formato (1998–2000), los impulsos de un artista por dialogar con su público; asimismo el tributo a la diferencia dentro de la escultura cienfueguera.

Autor: Msc. Jorge Luis Urra Maqueira. Crítico de Arte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *